\ Escrito el 22/05/2019 \ por \ en Artículos, Destacados \ con 385 Visitas

De mujer a mujer: El empoderamiento femenino a través del Drag

Por Javiera Carvajal Torrico.- Las miradas de confusión, uno que otro piropo mal intencionado y la incomodidad que me acompañaron a lo largo de toda esa noche me hicieron apreciar aún más el arte del transformismo.

-Oye, javi… ¿y si sales a la calle como drag queen?-
-¡Qué entretenido!… ¿pero no será como nada que ver hacerlo si soy mujer?
-No po’, si existen un montón de minas cisgénero que hacen drag. Les dicen faux queen.
-Uhhh, qué bacán….
-Sii, tú siempre me has dicho que cuando chica te encantaba maquillarte y hacer shows, en volá te queda gustando-
-En volá… ya, te llamo más rato. Ahora voy a ponerme a leer más sobre el tema.

Terminada la conversación con el Pato, decidí indagar en el faux queen. El mundo del transformismo siempre me ha fascinado. Pero no comprendía hasta el momento porqué otras mujeres realizaban esta actividad.
Tras leer varios reportajes sobre el asunto, descubrí que para muchas mujeres cisgénero, el hacer drag significaba explotar y exacerbar esa femineidad que en algún momento les fue reprimida, porque les hacía ver débiles con respecto a sus pares masculinos. Fue de esta manera, que decidí realizar esta aventura. Quería descubrir en el drag una nueva forma de descubrir mi propia femineidad.

Lady of Sorrows

-Mira, lo que yo te recomiendo es que crees un personaje. Uno que pueda significar algo para ti. Ya que, si quieres ser una drag queen, lo más importante no es el maquillaje, ni la ropa, ni los zapatos que puedas usar.
-Oye Zheto, pero, ¿por qué es tan importante el personaje?
-Porque la idea es que juegues con eso. Que saques una parte de ti que tengas escondida o crees algo que te gustaría experimentar.

Así fue como gracias a los consejos de Zheto, que por muchos años realizó este arte, me convertí en Lady of Sorrows. Recuerdo usar ese nickname en messenger y fotolog cuando era más chica. Me gustaba porque era oscuro y misterioso, pero también muy femenino. Lo había sacado de una canción de My chemical romance, en esos tiempos en los que me las daba de emo. Lady of sorrows, que en español significa “dama de los lamentos”, sería mi nombre de esa noche.
Me junté con mi amiga Javi Arenas para dar inicio a lo que sería una larga jornada de maquillaje. Durante dos horas y media estuve sentada, en gran parte de ese tiempo con los ojos cerrados. Hasta que finalmente estaba lista. Me miré al espejo y no podía creer lo que estaba viendo.

El atuendo que tenía planeado para esa noche consistía en; un vestido negro ceñido al cuerpo, un par de zapatos blancos con huinchas color gris metálico, un chaleco peludo blanco, una cartera imitación Louis Vuitton y para finalizar, una peluca rosada que me regaló una amiga cuando supo que haría esto.
Todo iba bien hasta que tuve que ponerme la peluca. El pelo sintético me produjo una alergia que no pude controlar. Por mi cara comenzaron a correr lágrimas y los estornudos no se hicieron esperar. Como vi que mi maquillaje corría peligro, decidí no utilizar la peluca y

Caminar entre miradas y susurros

EL OUTFIT DE LADY OF SORROWS Fotografía: J.C.T.

“Por un momento me alegré por la buena onda de este hombre. Pero mi tranquilidad cambió cuando asumió que podía pagar por tener sexo conmigo.”
Con la Javi tomamos un colectivo hacia Bellavista. Uno de los pasajeros que iba en el asiento de copiloto no dejaba de mirar hacia atrás. Como si no creyera lo que estaba viendo y tuviera que asegurarse que en realidad alguien, por alguna razón, había salido vestida y maquillada de esa forma a la calle. Llegamos a nuestro destino y decidimos caminar un poco por las calles para ver la impresión de la gente.

Nunca en mi vida me había sentido tan observada y cuestionada. No obstante, iba tranquila, con la cabeza en alto, pensando en todas las personas que lo hacen sin miedo, o más bien, sin cobardía. Todo iba bien hasta que un hombre de edad se acercó a elogiar mis pestañas y el maquillaje. Por un momento me alegré por la buena onda de este hombre. Pero mi tranquilidad cambió cuando asumió que podía pagar por tener sexo conmigo.
Desde ese minuto comencé a sentirme incómoda. No quería seguir caminando, quería esconderme en algún pub lo más pronto posible. Caminamos por Subida Ecuador y yo sentía que en cualquier minuto me iba a dar una crisis de pánico. Percibía que todos me miraban y me juzgaban. Todo el empoderamiento que sentí en la privacidad de mi pieza, desapareció al interactuar con el resto.

La parte bella de la noche de Lady of Sorrows

“Éramos todos felices y al parecer, todos iguales en nuestra diferencia.”
La noche dio un giro inesperado, cuando después de un par de cervezas, conocimos a tres chicos en una escalera a la que le dicen “fama”. Ellos fueron respetuosos y comprensivos con “mi arte”. Conversamos sobre la vida de todos, menos de la mía, ya que no sabía cómo seguir con las mentiras y prefería evitar el tema. Nos invitaron a un local que quedaba cerca de la escalera. Había una banda de jazz y comenzamos a bailar.
Mientras bailaba notaba cómo la gente me miraba, pero ya sin una pizca de juicio. Todos piropeaban mi maquillaje y yo le daba el crédito a la Javi. Éramos todos felices y al parecer, todos iguales en nuestra diferencia. Al llegar a mi casa, lo primero que hice fue quitarme los tacos.
Mientras me limpiaba la cara del maquillaje comencé a pensar en lo que había significado esa noche. Imagino y he visto a personas que se visten de esta forma y se sienten seguros. Mujeres y hombres de diferentes orientaciones sexuales, a lo largo de todo el mundo lo hacen porque existe una parte de ellos en todo eso.
Sin embargo, para mí fue diferente. Me gustó verme maquillada, porque era algo completamente nuevo. De la misma forma sucedió con los tacos. Pero todo eso no es parte de lo que me hace ser como soy. No puedo potenciar mi personalidad a través del maquillaje, porque personalmente no me representa.

Es admirable pensar en el trabajo y dedicación que significa realizar esta labor. Comprendo cómo para algunas mujeres cisgénero, esto pueda servir como una herramienta de empoderamiento al apropiarse de su femineidad y exacerbarla. Pero como todos somos diferentes y poseemos identidades distintas, también son diversas las formas de empoderamiento. Sin lugar a dudas, el drag me sirvió como ejemplo para encontrar aquello que me hace ser yo misma y sacar el mayor provecho de ello. Aún tengo toda una vida para hacerlo.