\ Escrito el 11/06/2010 \ por \ en Artículos \ con 1345 Visitas

El ladrón de bicicletas (1948)

Esta película retrata la vida de una familia italiana que vive el periodo post II Guerra Mundial. Sus tristezas y preocupaciones quedan plasmadas en cada escena.

Por Paulina Cepeda.

El film narra el drama de Ricci, un hombre que intenta salir de la pobreza pero que debe lidiar con las repercusiones que la guerra ha desatado Italia. Asimismo, debe luchar contra las injusticias de la clase social a la que pertenece. Problemáticas que obstaculizan sus ansias de superación.

El conflicto central de la película es el robo de su bicicleta, pues es la única herramienta que le permite realizar un trabajo. Si bien es de baja remuneración, le permitirá dar de comer a su familia, la cual vive en precarias condiciones y es capaz de sacrificar todo por salir de aquella situación.

Desde un principio, se percibe el esfuerzo de la mujer del protagonista por lograra que éste consiga un empleo. Por ejemplo, vende todas sus sábanas con el fin de recuperar la bicicleta que su marido había empeñado. Su hijo, por su parte, se gana la vida en un insignificante empleo sin siquiera superar los 10 años.

Pero no sólo esta familia se encuentra riesgo social; variadas escenas muestran a hombres y mujeres luchando por subir a los tranvías o a obreros desesperados por conseguir puestos de trabajo. Tales recursos son fundamentales para entender la situación de crisis por la que atravesaba el país y la necesidad de quienes conformaban la clase obrera de tener una mejor calidad de vida.

La cinta refleja fielmente las nuevas tendencias que se estaban desarrollando en los años cuarenta. El paso de la planificación clásica a la de profundidad permite que novedosos planos y atractivas puestas en escena deslumbren a los espectadores de la época.

Gran parte de la película está planificada en la profundidad de campo; escenas enteras que son tratadas en un único plano, normalmente en cámara fija. De esta manera, disminuyen los montajes y se privilegia el desplazamiento de los actores dentro del encuadre.

Dentro de esta misma lógica, varios de los encuadres son planos perspectiva, sin embargo no la intención caer en una suerte de pasividad de la imagen, sino que respetar la continuidad y duración de las escenas.

Esta táctica permite que el espectador se nutra y se impregne de la realidad que esta viviendo el personaje, pues la amplitud de la escena otorga una mayor visión y una mejor captación del contexto social. De esta forma, hay una mayor libertad de interpretación, pues quien ve es quien elige lo que ve.

 

FICHA TÉCNICA
Nombre original: El ladrón de bicicletas (1948)
Producción:           Vittorio de Sica y Umberto Scarpelli
Dirección:               Vittorio de Sica
Intérpretes:           Lamberto Maggiorani (Antonio Ricci)
Enzo Staiola (Bruno Ricci)
Lianella Carell, (Maria Ricci)
Vittorio Antonucci (el ladrón)

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