Thumbnail-Estandar

\ Escrito el 06/11/2014 \ por \ en Artículos, Destacados \ con 1444 Visitas

Emancipación y discurso: Una mirada habermasina

Por: María José Aragonés

En el siguiente ensayo se analizará el texto de Jürgen Habermas titulado Historia y crítica a la Opinión Pública, cuyo desarrollo comprenderá sus argumentos y la reconceptualización de ciertos términos como publicidad y sociedad civil que sirven como eje central de su hipótesis. Además, se hará una bajada teórica de estas nociones a la realidad actual de nuestro país en relación a los movimientos sociales que se han formado durando los últimos tres años.

Jürgen Habermas, filósofo y sociólogo alemán es el heredero de la Escuela de Frankfurt y la mayor parte de su trabajo se inscribe en el paradigma de la Teoría Critica. Se ha especializado en temáticas de gran alcance como el  Estado, el Derecho y la Razón en sus diversos sentidos. De esta forma, en el texto sobre historia y crítica a la opinión pública, se desarrollan ideas sobre el rol y sentido de la comunicación, redefinición de esfera pública y privada en función de una democracia deliberativa.

La tesis central de este libro se ajusta a la idea de que la sociedad civil tiene como instrumento la opinión pública como espacio de deliberación entre las diferentes organizaciones que la constituyen. Así se posicionan los temas de interés común para luego ser canalizadas hacia la esfera política representativa que tomará las decisiones colectivas. De esta manera, el foco de la discusión se centra en la pugna de ideas entre entidades para llegar a un consenso como ejercicio democrático.

Con todo lo anterior, es necesario analizar los argumentos del autor para comprender donde se sitúa teóricamente para sostener esta tesis. Para Habermas la idea de deliberación pública tiene como antecedente la antigua Grecia y luego la Ilustración europea en donde se gesta la Revolución Francesa, pues la discusión se daba de forma abierta en salones, cafés y calles. Es así como aquello público, según el autor, se independiza del Estado y el mercado para funcionar, es decir, se autonomiza frente al poder y el dinero.

Con lo anterior, la tesis de Habermas toma los aportes sugeridos por Antonio Gramsci, pero contrasta la idea de sociedad civil ya no ligada al ámbito de la producción o deun marco estrictamente economicista, sino que adquiere un caris cultural, puesto que la opinión pública como soporte de la sociedad reproduce una hegemonía dominante.Es decir, lo público es la materialización de esa visión de mundo burguesa. Según Habermas:

“(…) La opinión pública se denuncia como falsa consciencia. Ellas se ocultan así misma su carácter de máscara del interés de clase burgués. La crítica marxiana de la economía política toca, en efecto, a los presupuesto sobre lo que se basa la auto compresión de la publicidad políticamente activa. Según esa crítica el sistema capitalista no puede, abandonado a sí mismo, reproducirse sin crisis como un ‘orden natural’

Por otro lado, Rousseau quien sitúa a la fuente legitima de poder la soberanía popular, Habermas toma esta noción y la traslada al debate público como el espacio legítimo de gobernabilidad y consenso. Gracias a esta tradición liberal el espacio público se concibe como un mercado de ideas en pugna por posicionamiento político.

El mérito de Habermas es que en todo su trabajo intenta dar continuidad y profundización a la ideología marxista, situándola constantemente en el contexto actual, es decir, actualizar el materialismo histórico a nuevos escenarios, como por ejemplo, la globalización y los cambios políticos e identitarios que esta ha traído consigo. Marx por una parte, reduce a la humanidad a la técnica, es decir, se valora en el sentido de su trabajo y producción. Sin embargo, Habermas profundiza esta idea a un sentido más cultural situando la discusión en el rol de la comunicación y la interacción de los sujetos a través de esta construcción. Esto gracias a los aportes de Theodor Adorno y Max Horkheimer quienes a principio de siglo reflexionan sobre las industrias culturales y, por tanto, en la revaloración que ha tenido la producción cultural.

En efecto, la gran línea argumental de Habermas es reflexionar acerca del sentido de la razón, no en su dimensión instrumental o práctica. Por ello, la discusión racional he informada es la forma más directa a la emancipación, de allí la distinción entre acción estratégica y acción comunicativa, que tiene que ver con el rol que juega el lenguaje en este proceso. La primera tiene que ver con la razón instrumental que ha tenido la burguesía para llevar a cabo la homogenización de intereses, mientras que la segunda propone el diálogo y la deliberación en el espacio público como medida para alcanzar el consenso en un plano de igualdad de quienes lo constituyen. En efecto, Habermas entiende que el cambio social debe darse en un ámbito simbólico, en el ámbito de la comunicación y el entendimiento entre los sujetos.

Ahora bien, haciendo una bajada empírica a la los planteamientos de Habermas, se puede analizar el contexto de Chile durante los últimos tres años se han dado paso a una serie de manifestaciones sociales que tendrían por motivo dar a conocer expresamente el malestar de la sociedad, incentivando reivindicaciones del modelo. Con esto se hace referencia al paro nacional convocado por los estudiantes secundarios, el que hizo el primer llamado a la toma de consciencia por parte de la sociedad que en un primero momento sólo se avocó a la mejora de un sistema educacional, pero que luego dio paso a una reflexión más profunda y global respecto de las problemáticas nacionales.

De ahí en adelante, el proceso de movilización social se hizo cada vez más presente en el país abarcando temáticas de todo tipo, tanto laborales, de salud, animalistas, ecologistas, religiosas, entre otras, las cuales denotan una toma de consciencia de la opinión pública respecto de tener un rol cívico activo en la sociedad.

De acuerdo a lo anterior, en Chile se comienza a vivir un contexto de politización social, entendiéndolo como la existencia de un repertorio para producir transformaciones sobre el malestar experimentado por la sociedad, orientado por nociones de integración política y participación en proyectos políticos. Es así como el estos temas que surgieron de la esfera pública, sin ninguna alineación política determinada o institucionalizada logró poner temas de interés que obligó a la esfera política a integrar estos temas en ese debate deliberativo. Por ello las elecciones de este año integran tanta diversidad de candidatos, puesto que intentan canalizar este debate a los ámbitos de poder. La educación y el cuidado del medio ambiente son temas que surgieron desde la opinión pública y hoy son ejes centrales de algunos candidatos tanto a la presidencia como al parlamento.

Con todo lo anterior, lo que sigue siendo un área digna de investigación al alero de esta línea investigativa y paradigmal, es el rol que han jugado las nuevas tecnologías como las redes sociales y de qué manera afectan el discurso público. Además de dilucidar el rol de los medios de comunicación, no solo como plataforma discursiva, sino también aludir al problema desde una mirada algo más constructivista, ya que los medios de comunicación también son constructores de realidades que replican, legitiman y difunden ideales hegemónicos que de alguna manera condicionan tanto la esfera pública como la discusión. Con ello, otra dimensión no abordada por Habermas es el rol de los líderes de opinión en este panorama teórico, puesto que según otras teorías comunicativas son entes que también canalizan y codifican el discurso público.

 

Tags : ,