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\ Escrito el 28/03/2014 \ por \ en Artículos \ con 937 Visitas

Las ganas de un intercambio estudiantil

Por Cristian Robles.

Conocer otros países; otras comunidades; identidades diferentes a nosotros; tradiciones que nos son ajenas, en fin; una cultura muy distinta en la cual convivimos, son deseos que muchos estudiantes poseen.

El tener la posibilidad de cumplirlos es una gesta que todos los interesados quieren efectuar, por lo que conseguir dicho pase es una exclamación tan exaltante como cuando Rodrigo de Triana gritó sobre La Pinta: -¡Tierra a la vista!, una vez que avistó el continente americano.

Cada semestre somos testigo del arribo a nuestra universidad de muchos estudiantes de intercambio que vienen de todas las esferas del mundo, gracias a los convenios de nuestra institución. Son estos muchachos los primeros en mostrarnos una visión más real de cómo es la sociedad de la nación que vienen, pero no es suficiente para apaciguar nuestras pasiones.

Este choque alimenta más las ganas de acudir al encuentro intercultural para, así, introducirnos de lleno en la idiosincrasia que queremos y esperamos por tanto tiempo conocer in situ, en el epicentro mismo, para que después no escuchemos historias de cómo se vive y piensa allá.

Lo divertido de realizar esta experiencia es que se hace en el marco del estudio que cursamos, es decir, si ya el viaje es emocionante, más condimentado es cuando se efectúa en la carrera que tanto nos gusta, por lo que el aprendizaje con gozo está a la vuelta de la esquina.

Ante esto, cada cierto tiempo la universidad ofrece, a través de la Dirección de Relaciones Internacionales, charlas dadas por académicos extranjeros que vienen de instituciones universitarias foráneas con el propósito de persuadirnos para marcharnos hacia su establecimiento. El que seamos convencidos depende del país del cuál vienen y la ciudad a la que pertenecen, ya que hay una preferencia previa con respecto al Estado al cual se quiere visitar.

Uno de los que se cautivó con el Programa de Movilidad Estudiantil fue el licenciado en Música de la PUCV, Alejandro Cortés, quien se fue de intercambio a Utah, Estados Unidos.

“La motivación fue la de conocer más allá de nuestra cultura. Creo que es importante reconocer que hay otras realidades, otras formas de pensar, otras formas de mirar nuestra existencia, y eso fue motivador y muy relevante para mis estudios. Creo que me completó como estudiante”, relató agradecidamente el profesional.

El experto en guitarra agregó otra explicación a su ida, indicando que “quise ir por los maestros que estaban haciendo clases en la Utah States University, que eran catalogados como los grandes de Estados Unidos. Entonces, tuve la oportunidad de conocerlos, y eso me abrió las puertas tanto profesional como técnicamente en la música”.

Por último, el amante de las cuerdas entregó un mensaje:“Todos los que estén estudiando de corazón y les interesa su carrera, ¡por favor, háganlo! esto los va a llenar de experiencias y de buenos conocimientos para enfrentar una vida profesional plena. Creo que eso los hace crecer y conocer otras realidades”, aseveró con seguridad y entusiasmo.

Estudiar en otro país es una vivencia única en un alumno universitario, que se hace más latente cuando está el convenio con el país que tanto deseó acudir. Sólo ocurre una desilusión cuando no existe en el programa la posibilidad de viajar a la nación que se anhela profundamente, como lo puede ser Rumania entre otras elecciones.

Pero, si de igual manera se tienen las ganas de hacer un intercambio, siempre habrá un segundo plan para sentirse satisfecho.

Ahora, ¿ a qué país deseas ir? o ¿te sientes decepcionado porque no está la nación que tú añoras?

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Texto Original en www.somospucv.cl

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