\ Escrito el 03/11/2010 \ por \ en Artículos \ con 1000 Visitas

Los 40: ¿Crisis o deseos ocultos?

La crisis de los 40 se ha transformado en un tema idóneo para desarrollar una historia interesante y esto es lo que ha hecho TVN con la teleserie nocturna “40 y tantos”. Una historia que representa los deseos ocultos y las pasiones al límite de los cuarentones que desean volver a vivir sus años mozos.

Por Paulina Cepeda.

Más de alguna vez hemos soñado con tener un affaire. Una aventura prohibida, que rompa todos los estándares establecidos, sólo con el fin de sentirnos libres, vivos y capaces de luchar contra todo lo que se nos ponga enfrente. Sin embargo, lo pensamos dos veces y frenamos nuestras pasiones por lo que termina siendo sólo una fantasía.

Esto y mucho más es lo que nos ofrece la teleserie nocturna de TVN “40 y Tantos”, una representación de lo que los chilenos del siglo XXI, y en especial los adultos, desearían hacer. Sin dar explicaciones ni lamentar las consecuencias de eventos como la relación estable entre una tía y su sobrino.

Desencuentros amorosos, engaños y una vida al límite es lo que los chilenos sueñan con experimentar y es a través de esta teleserie que pueden llevar a límite sus pasiones, aunque sea a través de la pantalla. Mujeres independientes, libres y capaces de sobrevivir en una sociedad machista es una de las realidades que impactan.

Rosario (Francisca Imboden), Susana (Mónica Godoy) y hasta Loreto (Paola Volpato) son representaciones de lo que la mujer chilena desearía ser, claro que llevado al extremo puesto que por mucho que María Eugenia Rencoret intente otorgar realismo a la historia es muy poco probable que una tía desee entablar una relación con su sobrino.

El machismo y la picardía representados por Diego Elizalde (Francisco Melo) y Joaquín Sardá (Andrés Velasco) así como la masculinidad de Cristóbal (Nicolás Brown) sin duda son cualidades de álter ego de los chilenos. No obstante, el hecho de que Francisco Melo se repita el plato del exitoso- empresario-infiel tal como en Los 30 o Elisa le resta exclusividad a la trama.

A pesar de no ser los mejores atributos del sexo opuesto no es difícil encontrar cualidades como la infidelidad,  sin embargo estoy segura de que a ninguna de las televidentes les gustaría encontrar a su marido encamado con su secretaria o descubrir que su hermano tiene una relación oculta con su cuñada, conflicto que desarrollan Miguel (Matías Oviedo) y Tatiana (Claudia Burr).

Los típicos departamentos ABC1, intactos y ordenados tienden a restarle credibilidad a la historia así como también el poco desarrollo de los personajes en lugares abiertos, ya que la mayoría de las escenas transcurren en el gimnasio, cafeterías, la oficina y departamentos que son filmados desde los mismos planos. Tales aspectos quitan realismo e incluso limitan el desarrollo de la historia.

“I want to break free” es la canción ancla de esta historia la que intenta representar que la mejor etapa de la vida son los 40, edad en la que los hijos han crecido, existe estabilidad económica y experiencia, por lo que sólo queda disfrutar de lo buena de la vida, lo que se traduce en la crisis de los 40. La relación de Cristóbal y Loreto se identifica con “Lady in Red” y la de Tatiana y Miguel con “These Dreams” y así con cada situación que rememora los mejores hits de los ochenta. Sin embargo, éstos se hacen repetitivos al punto de ser predecibles.

“40 y tantos” es una teleserie liviana y agradable que relata los conflictos de las familias ABC1 del siglo XXI. Las aventuras y problemas que se desatan en la trama parecieran ser parte de nuestra sociedad, sin embargo no son parte de la realidad de sus fieles televidentes, quienes solo sintonizan cada noche el canal de los chilenos para reír y disfrutar durante 40 minutos.